Alejandro se acercó a ella, su rostro impasible. "Sabes exactamente por qué estoy aquí, Lucía", dijo, su voz baja y amenazante.

Alejandro la miró fijamente, su rostro sin expresión. "La venganza es dulce, Lucía. Y yo soy el rey de la venganza".

La habitación quedó en silencio durante un momento, solo se escuchaba el sonido de la respiración agitada de Alejandro.

Lucía sacudió la cabeza, su rostro pálido.

"Que no vas a saber cuándo te atacaré", dijo Alejandro con una sonrisa maliciosa.

Espero que esta historia te haya gustado. Recuerda que es una ficción basada en el título que me proporcionaste. ¡Si necesitas algo más, no dudes en preguntar!

"¿Sabes qué es lo peor de todo?" susurró.